Los más grandes “secretos” de la Fórmula 1

En la Fórmula 1 hay cosas que las personas comúnmente no saben, debido a que sólo los más entendidos en este deporte se han dado a la tarea de entender, la magia de este deporte está en sus vehículos, conductores habilidosos, y en la tecnología aplicada al automovilismo que cada temporada trae buenas cosas a los espectadores.

Empecemos con la forma en que se puede ir en reversa con los coches de este deporte, por cuanto no existe una palanca o botón para poder hacerlo, sino que se debe presionar el botón de neutro, para poder ir en reversa, empujando durante poco más de 30 milisegundos la palanca hacia abajo. Otro dato interesante tiene que ver con el peso de los motores, que contrario a la creencia de la mayoría de las personas, al ser tan potentes no son correlativamente pesados, debido a que sólo pesa noventa y cinco kilos un ejemplar V8 de estos motores. Además, estos monoplazas pueden ir de cero a cien kilómetros en tal sólo dos segundos y medio.

Lo asombroso de estas obras maestras de la ingeniería mecánica hecha por trabajadores de distintos gremios es que se pueden desmontar y ensamblar de nuevo en menos de ocho horas, aunque están formados por casi ochenta mil componentes, y requiere una gran pericia y conocimiento para poder ser ensamblado. Además, es súper interesante que el piso de estos vehículos no dista más de 50 milímetros del suelo, y puede estar hasta diez milímetros pegado al suelo.

Los neumáticos de estos coches no duran más de 120 kilómetros, muchísimo menos que la duración de los neumáticos comerciales, que nunca duran menos que los 60 mil km. Además de esto, una manguera de suministro de gasolina en esta categoría puede dispensar hasta 12 litros por cada segundo, necesitando sólo 4 segundos para llenar un tanque entero del monoplaza.

Hay muchos otros misterios y datos curiosos de la Fórmula 1 que están allí para quienes saben buscarlo. Si sabes de alguno, anímate y explícalo en la sección de comentarios.

Posted by / February 18, 2016 / Posted in Motor

Yamaha no tiene patrocinadores

Parece mentira que un equipo que cuenta con el mejor piloto del mundo este falto de patrocinadores, una situación muy extraña y más cuando faltan pocas semanas para que comience el nuevo campeonato del mundo, aunque supongo que dentro de poco encontrará ese patrocinador que falta.

YamahaEl fallo que cometió Valentino Rossi el año pasado en la última carrera y que le impidió llevarse su octavo campeonato del mundo, ha hecho que no exista ninguna empresa que apueste por este equipo, y más teniendo en cuenta el cambio de cilindrada de las motos, y viendo como van las Hondas, que va a ser el rival a batir por todos.

Pero el piloto italiano ya ha propuesto un patrocinador, consiste en una pollería, la cual ya hizo publicidad hace un tiempo en una carrera, pollería Osvaldo, pero de momento no hay nada definido, e incluso “ill doctore” ya ha pensado que la publicidad puede ir detras de la moto como si fuera unas alas y sus botar ir pintadas como si fuera unas patas de pollo a este paso también puede pedir patrocinio a desatascos Valencia.

Todo un espectáculo este italiano pero si es cuestión de sacar dinero todo interesa, así que me parece que los del equipo de Yamaha estudiará la oferta que le ha hecho su jefes de fila.

Lewis Hamilton volvió a lucirse en la lluvia

Lewis Hamilton volvió a lucirse en la lluvia, como en Japón 2007, ganó por primera vez en Silverstone y es uno de los tres punteros del Mundial a mitad de temporada. Debacle de Ferrari: sólo sumó con Kimi.

HamTenía que ser bajo una lluvia por momentos intensa el día en que Lewis Hamilton limpiara su historial más fresco. El britanico ya convenció al mundo que cuando el piso está mojado es difícil vencerlo. Pasó en el GP de Japón el año pasado. Sucedió este año en Mónaco y aplastó ayer en Silverstone, la pista en la cual, tal vez, haya dado más vueltas. Porque esa pista está en Inglaterra, la tierra donde nació y donde hizo la mayoría de sus prácticas antes de ser piloto oficial de McLaren.

“Reconozco que por primera vez sentí una enorme presión encima, al punto que por la mañana no estaba bien y sólo el apoyo de los hinchas me dio la energía necesaria para afrontar una carrera que todos sabían que sería durísima”, reconoció Hamilton, que venía de embestir en boxes a la Ferrari de Räikkönen, en Canadá, y de sufrir sanciones en Francia por errores de manejo. Los periódicos ingleses no dudaron en llamarlo “lew silly boy” (muchacho estúpido) y también despectivamente “conejo”, por su supuesta torpeza e inocencia. “Esa atención morbosa de los medios hasta me provocó problemas familiares, por eso les dedico este triunfo a mi familia y amigos, porque ellos soportaron estas cosas”, afirmó visiblemente relajado. Un gesto inusual mostró la tensión que Hamilton estaba soportando, cuando su padre Anthony se acercó a su auto minutos antes de la largada y le habló largamente, mientras le acariciaba el casco en un gesto de ternura.

Con 120.000 espectadores que no veían ganar a un piloto inglés desde aquella victoria de Johnny Herbert en 1995, la respuesta de Hamilton a esas críticas se vio desde el arranque, cuando desde la segunda fila casi toma la punta, al doblar a la par de su compañero Kovalainen, quien lo dejaría pasar en el quinto giro. La lluvia, en algunos pasajes torrencial, condicionó las estrategias de profesionales y la conducción de los pilotos. Webber, por ejemplo, desde el 2° puesto de partida quedó último tras un trompo en el primer giro.

La decisión determinante ocurrió en la vuelta 21 sobre un total de 60, cuando Räikkönen acosaba a Hamilton, a poco más de un segundo de distancia. Ambos entraron juntos al primer repostaje, pero Ferrari optó por mantener las mismas gomas y el finlandés tuvo serias complicaciones con su auto. Hamilton, con neumáticos intermedios, en cambio, comenzó a sacar ventajas inalcanzables de hasta seis segundos por vuelta. Nick Heidfeld no pudo hacer otra cosa que conformarse con el segundo puesto y llegar a más de un minuto. Peor le fue a su compañero, Robert Kubica. El polaco venía quinto con su BMW hasta que sufrió un veloz despiste.

“En las últimas vueltas rezaba por lo bajo y no veía la hora de cruzar la llegada. Sentía como que una tenaza me apretaba el estómago. La carrera parecía no terminar nunca y la amenaza de un error estaba siempre al acecho. Había momentos en que ni veía por los espejos retrovisores”, contó con sinceridad Hamilton, que sí tuvo un leve desliz cuando llovía torrencialmente, al hacer varios metros por el pasto con el McLaren. Pero pudo volver al asfalto.