Kirobo: un particular copiloto

Los viajes en solitario pueden hacerse eternos, sobre todo cuando son largos. Se puede poner la radio o escuchar música, pero al final la falta de una interacción que nos obligue a permanecer un tanto alerta puede hacer que se pierda la atención sobre la carretera.

Una vez más, la tecnología se pone al servicio de la conducción segura y en esta ocasión tiene un nombre propio: Kirobo. Se trata de un pequeño robot diseñado por Toyota y que aspira en convertirse en compañero inseparable de viajes de miles de conductores.

Kirobo tiene el tamaño de una manzana, apenas 10 centímetros, y se puede colocar en el posavasos del vehículo. Con un diseño sencillo pero simpático, lo llamativo de este robot es que es capaz de identificar las emociones del conductor ¿Cómo? Con una cámara que le permite analizar las expresiones del rostro. Según el estado de ánimo del piloto, este inteligente compañero cambiará su modo de hablar y sus movimientos, porque es capaz de mover manos y pies.

¿Pero dará realmente conversación? Parece que sí. La compañía nipona asegura que es capaz de iniciar una charla, de contar anécdotas que haya escuchado o de decir cuántos kilómetros quedan de viaje o el nivel del depósito de gasolina si está conectado al vehículo. Y también puede alertar sobre la conducción, dando un pequeño grito si percibe un frenazo o una curva mal tomada, posibles signos de cansancio del conductor o incluso de adormilamiento.

Es decir, que Kirobo puede ser el copiloto ideal: sirve de compañía, da conversación, alerta si nos nota cansados y, por si fuera poco, las posibilidades de discusión con él son nulas. Un robot que saldrá a la venta previsiblemente a lo largo de 2017. Pero no todos podremos hacernos con su compañía, al menos de inmediato, ya que en principio solo lo venderán concesionarios japonenses ¿Su precio? Unos 350 euros más 3 euros al mes de la aplicación.