El Escarabajo de antes contra el de ahora

Antes de realizar una comparación es necesario hacer una reflexión acerca de los productos, pues durante el lanzamiento del Volkswagen NB muchas críticas salieron a la luz pública, estableciendo que este vehículo no era más que un fraude en todos los sentidos, y esto fue, debido a los constantes y excesivamente exagerados cambios que sufrió el vehículo, sobre todo en su parte de manejabilidad, por lo cual los amante del modelo se sintieron estafados, al pensar que estaban adquiriendo su auto favorito, pero modernizado, y lo que obtuvieron al final fue un auto totalmente distinto, el cual conservaba únicamente el nombre y la figura, pues el Volkswagen había dejado de ser Volkswagen, por lo que su esencia de coche de pueblo había desaparecido, un vehículo que llegó a ser el transporte de trabajadores de empresa fontaneros Madrid.

Ahora bien, en esta oportunidad se realiza este tipo de artículos antes de la formulación de las críticas al nuevo modelo lanzado, el Volkswagen Beetle GSR, una maravilla de la ingeniería automotriz, pues conserva lo establecido por los modelos clásicos, solo con la aplicación del color clásico amarillo, el auto es deslumbrante. Sin embargo, tiene su toque de originalidad con la aplicación de las dos franjas de carrera que atraviesan su chasis, para darle un aire de competición.

Las diferencias no sólo son encontradas en la parte exterior del vehículo con referencia a los dos modelos, pues los motores difieren totalmente, además de que el nuevo modelo es más apegado a lo clásico que su antecesor.

Parecería extraño hacer una comparación de un modelo clásico con uno actual, pero esto es algo que sin lugar a dudas causará polémicas, ya que la sociedad nunca está conforme con lo que se le da, solo se necesita de disfrutar de este auténtico clásico, y agradecer que recordaron que este es el auto más vendido de la historia, por lo que su comparación es como si hicieran un balance entre electricistas Madrid 24 horas y Cerrajero Almeria, algo que no tiene absolutamente nada que ver.