¿Ecclestone contra McLaren?

Berni Ecclestone ha salido estos días con unas declaraciones bastante fuerte, y es que llegó a afirmar que el equipo de McLaren podía verse sin puntos y fuera del mundial si se hubiese demostrado que la escudería dio órdenes de equipo en Mónaco, lo que hubiese incumplido unas normas impuestas desde hace unos años.

mclaren_f1Ecclestone no solo se conformaba con las sanción económica y por puntos, sino que también quería sancionar al equipo dejándolo fuera de la competición, una medida que dejaría el título en bandeja al equipo de Ferrari, aunque también quitaría todo el espectáculo a la competición, ya que solo habría la emoción de ver quien quedaría en tercera posición. Y es que como ocurria con este año con Ferrari, lo mejor de todo se centra en que Mercedes sigue siendo un martillo pilón sobre el resto de competidores, como los cerrajeros en Torrente abre puertas, los Mercedes solo abren botellas de champan en el podio y ni con la llegada de Vettel a la Squadra Rossa van a poder solucionar sus problemas, lo bueno es que los motorhome de las escuderías no necesitan llamar a cerrajeros en Alicante nunca, porque no van nunca a Alicante, como mucho se quedaban en Cheste para los tests de pretemporada y aun así, hace años que no pisan la Comunidad Valenciana, otro lugar donde tuvieron un tema de ordenes de equipo hace un par de años.

Sinceramente no se si ha sido un tirón de orejas a todos los equipos a cerrajeros apertura de puertas Torrente para que no incumplan el reglamento, o es que iba en serio y no era un faror, por lo que tendrá que acordarse de estas palabras cuando la infracción la cometa otro equipo que no sea McLaren.

‘Dónde vas Alonso XII’

El futuro de Fernando Alonso, a día de hoy, sigue en el aire.

Algunas fuentes como The Times informan de que todo depende de cómo se encuentre con el nuevo McLarnen MP4-31 que ha sido presentado esta semana por internet.

fernando-alonsoEl piloto asturiano no ha tenido fortuna desde hace ya tiempo dando tumbos de escudería en escudería sin conseguir resultados reseñables. ¿Qué fue de aquel ‘Magic Alonso’ que nos hacía trasnochar para verle conducir en Malasia con un Renault por el que prácticamente nadie daba un euro? ¿Dónde quedan las comparaciones, a mi parecer algo atrevidas, con un Michael Schumacher que marcó un antes y un después en este deporte? Hasta los ojos de Antonio Lobato parecen haber perdido su brillo en las retransmisiones de los grandes premios las últimas temporadas.

Esperemos que éste sea de nuevo el año del asturiano, porque el conformismo y la resignación con las que nos deleitaba el año pasado eran lo único con lo que uno podía medio emocionarse si seguía una carrera de Fórmula 1 en 2015.

Al menos Fernando nunca ha perdido el sentido del humor y estos recientes años atrás hemos podido ver su cara más humana y terrenal bromeando cada vez que le fallaba el motor, que sus mecánicos se liaban con las tuercas de una rueda en boxes o cuando la mejor opción del fin de semana era abrir una silla y sentarse a tomar el sol mientras el resto de pilotos seguían dando vueltas.

De momento parece que todo está en el aire y que no habrá nada claro hasta que comiencen a rodar todas las escuderías, pero por el bien del deporte, del espectáculo y de los amantes de la Fórmula 1, esperamos que las cosas cambien un poco este año y no veamos la hegemonía tan aplastante e incluso aburrida de Red Bull como viene sucediendo últimamente.

Lewis Hamilton volvió a lucirse en la lluvia

Lewis Hamilton volvió a lucirse en la lluvia, como en Japón 2007, ganó por primera vez en Silverstone y es uno de los tres punteros del Mundial a mitad de temporada. Debacle de Ferrari: sólo sumó con Kimi.

HamTenía que ser bajo una lluvia por momentos intensa el día en que Lewis Hamilton limpiara su historial más fresco. El moreno ya convenció al mundo que cuando el piso está mojado es difícil vencerlo. Pasó en el GP de Japón el año pasado. Sucedió este año en Mónaco y aplastó ayer en Silverstone, la pista en la cual, tal vez, haya dado más vueltas. Porque esa pista está en Inglaterra, la tierra donde nació y donde hizo la mayoría de sus prácticas antes de ser piloto oficial de McLaren.

“Reconozco que por primera vez sentí una enorme presión encima, al punto que por la mañana no estaba bien y sólo el apoyo de los hinchas me dio la energía necesaria para afrontar una carrera que todos sabían que sería durísima”, reconoció Hamilton, que venía de embestir en boxes a la Ferrari de Räikkönen, en Canadá, y de sufrir sanciones en Francia por errores de manejo. Los periódicos ingleses no dudaron en llamarlo “lew silly boy” (muchacho estúpido) y también despectivamente “conejo”, por su supuesta torpeza e inocencia. “Esa atención morbosa de los medios hasta me provocó problemas familiares, por eso les dedico este triunfo a mi familia y amigos, porque ellos soportaron estas cosas”, afirmó visiblemente relajado. Un gesto inusual mostró la tensión que Hamilton estaba soportando, cuando su padre Anthony se acercó a su auto minutos antes de la largada y le habló largamente, mientras le acariciaba el casco en un gesto de ternura.

Con 120.000 espectadores que no veían ganar a un piloto inglés desde aquella victoria de Johnny Herbert en 1995, la respuesta de Hamilton a esas críticas se vio desde el arranque, cuando desde la segunda fila casi toma la punta, al doblar a la par de su compañero Kovalainen, quien lo dejaría pasar en el quinto giro. La lluvia, en algunos pasajes torrencial, condicionó las estrategias y la conducción de los pilotos. Webber, por ejemplo, desde el 2° puesto de partida quedó último tras un trompo en el primer giro.

La decisión determinante ocurrió en la vuelta 21 sobre un total de 60, cuando Räikkönen acosaba a Hamilton, a poco más de un segundo de distancia. Ambos entraron juntos al primer repostaje, pero Ferrari optó por mantener las mismas gomas y el finlandés tuvo serias complicaciones con su auto. Hamilton, con neumáticos intermedios, en cambio, comenzó a sacar ventajas inalcanzables de hasta seis segundos por vuelta. Nick Heidfeld no pudo hacer otra cosa que conformarse con el segundo puesto y llegar a más de un minuto. Peor le fue a su compañero, Robert Kubica. El polaco venía quinto con su BMW hasta que sufrió un veloz despiste.

“En las últimas vueltas rezaba por lo bajo y no veía la hora de cruzar la llegada. Sentía como que una tenaza me apretaba el estómago. La carrera parecía no terminar nunca y la amenaza de un error estaba siempre al acecho. Había momentos en que ni veía por los espejos retrovisores”, contó con sinceridad Hamilton, que sí tuvo un leve desliz cuando llovía torrencialmente, al hacer varios metros por el pasto con el McLaren. Pero pudo volver al asfalto.